Diseño de interiores: la Ventana de Marcel Benedito

Diseño de interiores: la Ventana de Marcel Benedito
Casa Sardinera de Ramón Esteve. Foto: Mariella Apolonio

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Interiores penosos (cuánto trabajo por hacer...)

Cada vez que me siento en la cafetería de El Corte Inglés respiro aliviado porque comprendo para qué sirve el diseño y cuánto trabajo queda por hacer todavía. Un conglomerado de estímulos despiertan mis sentidos y me remueven inquieto en mi butaca redonda donde es imposible colgar la chaqueta (tampoco hay colgadores), mientras me asomo a la mesa ya que estoy sentado demasiado bajo respecto a ella, la atroz acústica del local amplifica las conversaciones de mis vecinos y se me acerca un señor vestido de negro que me pregunta qué deseo mirando al tendido con cara de mala uva. 


¿Estamos en el Tickets de los Adrià o en un casal fallero valenciano?

Más que una cafetería parece un pasatiempo tipo "Busca los diez errores" pensado para diseñadores. No es un caso aislado, ni mucho menos. El interiorismo público (el privado lo dejamos para otro día) hace ostentación de torpeza a lo grande y se queda tan ancho. Probablemente el error empieza en la creencia de que para organizar un interior cualquiera sirve, incluidos los industriales de la tropa ascendidos a la categoría de sargentos del interiorismo por méritos propios. Intrusismo: bonita palabra que algunas profesiones arrastran como lastre de plomo atados a los pies. 

Pero sin entrar en filosofías, que se nos acaba el año y no estamos para pensar tanto, vamos a repasar algunos casos de mal interiorismo que nos llenan de alegría por la cantidad de trabajo que deparan para el futuro de nuestro diseño:

1. La cafetería que ya hemos mencionado y tantas otras que no se plantean ninguna necesidad humana, con lo que se merecen estar siempre vacías.






2. Los restaurantes típicos que acumulan tópicos y los nuevos restaurantes tópicos que acumulan errores típicos (cortinillas de madera en una barra que te cobran 150 euros por un menú, Tickets, Barcelona).

3. Las grandes cadenas de moda que confunden local comercial con almacén portuario y son incapaces de plantear por lo menos una flagship (todas las del grupo Inditex).

4. Las franquicias de restauración en general que añaden horror al horror de los centros comerciales: 1000 montaditos, Burguer King, Pastafiore...




5. Las delegaciones de Hacienda y, en general, casi todos los centros de atención pública, centrados en la tristeza como argumento estético.

6. Las sucursales bancarias, expresión de la pena visual y el desamparo pero desde un punto de vista privado (con mayor delito).

7. Todas las discotecas que se han inaugurado en los últimos cinco años y que han decidido abdicar de algo tan sencillo como es la personalidad estilística.

8. Los espacios temáticos que nos envuelven en escenografías de cartón piedra (Jamaica, Café& Té, Café di Francesco, Viena).

9. Muchas tiendas de proximidad o de barrio que se quejan de la competencia de las cadenas y los centros comerciales pero han sido incapaces de plantarles cara en ningún terreno, ni estético, ni comercial, ni de servicio (ver jugueterías en diciembre).

10. Juzgados (qué agradables espacios).




11. Hoteles que confunden el lujo con el oropel, el confort con los dorados y la categoría con las balaustradas de cartón piedra.

12. El servicio de todos los restaurantes y bares de Barcelona, con alguna honrosa excepción.

13. Los restaurantes de pinchos vascos de pacotilla.

14. Las terrazas de bares y chiringuitos que siguen utilizando sillería de plástico barata que se engancha en las piernas.

15. La mayor parte de las zapaterías, perfumerías y estancos que no se han dado cuenta de que ya le hemos dado la vuelta al siglo XX y un espacio comercial debe crear emociones, y no aconsejar salir por piernas.

Seguiremos...






domingo, 23 de diciembre de 2012

El Top Six del diseño en 2012 (faltan cuatro para el Top Ten)


¿Sirve de algo hacer una lista de lo mejor que le ha acontecido al diseño el último año? Probablemente no pasa de ser un ejercicio de autoestima sin más trascendencia que la puramente anecdótica y, en todo caso, una oportunidad de repasar doce meses caracterizados por la tristeza creativa a la que nos aboca la crisis económica. La arquitectura y el diseño siguen la estela del dinero público y las grandes corporaciones (más o menos como el Arte a través de su historia) y los poderosos están un poco preocupados por sus fondos y no están para ostias.

Pero, ¡qué demonios! Siempre hay cosas interesantes que disfrutar, incluso en momentos de depresión como éstos. Ahí va nuestra lista. Se aceptan listas alternativas.

Un trabajo del estudio Amateur, de Wang Shu, Premio Pritzker 2012

1. El Pritzker  para Wang Shu demostró varias cosas: que China está preparada para tomar el mando, que tiene grandes arquitectos y que existe una conciencia social en el mundo de la arquitectura muy poderosa.

2. El proyecto A Cantina de los gallegos Estudio Nômada ganó el Primer Premio en el Best Design Restaurant & Bar Award. Aunque nos empeñemos en ignorarlo, resulta que tenemos en este soleado país algunos de los mejores interioristas del mundo.

3.    Los jóvenes valores del Salón Nude de Valencia expusieron sus trabajos en una muestra en Viena. Una gran noticia para un salón “satélite” que a veces parece mejor organizado que la propia feria. Los estudios jóvenes vienen empujando con energía.

4.    Las colaboraciones de las empresas españolas con diseñadores de nivelazo: Sancal con Rachid, BD con Doshia Levin, y viceversa: Hayon, Urquiola, Carrasco, Lievore…

Un ponente en la Barcelona Design Week

5.    La Barcelona Design Week de octubre que sirvió de plataforma para empresas y diseñadores dispuestos a estrechar lazos y demostrar que el diseño realmente crea oportunidades.

6.    Los empresarios que, contra viento y marea, creen en la necesidad de aplicar buen diseño a sus productos y espacios (o a ambos) para enfrentarse a los retos que plantea el futuro.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Revistas de interiorismo dan liebre por gato

El mundo editorial no tiene más remedio que adaptarse a la crisis económica recortando con tijeras de podar lo que debería revisar con tijeritas de uñas. Se acabaron los tiempos en que enviábamos una camioneta a recorrer el país para recoger muebles y complementos porque quedaban más guais en aquella casa del Empordà que queríamos fotografiar. Se acabaron los equipos de seis personas, más modelo, para una producción. Se acabaron los gastos pagados que había que controlar para que no te colaran una mariscada los colaboradores que gustaban de ir a todo tren y quejarse de todo. Se acabó la fiesta y no hay más remedio que trabajar, intentando dar liebre por gato para sobrevivir.


Esta introducción es para explicar que, desde mi taller de contenidos, hemos asumido dos revistas más que se suman a las dos de la casa que aparecen en la columna de la derecha. Doscientas páginas arriba o abajo que hay que llenar con suficiente dignidad como para que el mes que viene te vuelvan a comprar el pliego. Dicen que el papel está en crisis pero no es cierto. Lo que está en crisis es la calidad de los contenidos informativos, mucho más caros que el papel y que cualquier otro medio de difusión informativa. La información buena es cara porque cuesta muchas horas de conseguir y elaborar convenientemente. Creer que la información gratuita pueded ser buena es una ingenuidad. El noventa por ciento es basura.



Total, que lo dicho. Esta pequeña editorial subsidiaria que dirijo ahora va a gestionar cuatro revistas con mucha ilusión y muy pocas personas. Un equipo compacto; eufemismo que significa que estamos en cuadro y debemos dinero hasta al del estanco. No nos haremos más ricos con esta experiencia, seguramente; pero sí, más sabios. Y vaya por delante una bonita reflexión sobre el mundo del interiorismo que dejamos abierta parta que cada cual piense lo que quiera.
 
 
 
Nuestra fuentes de información son variadas: arquitectos, interioristas, estudios... Y curiosamente hemos obervado una relación directamente proporcional entre las profesiones y la información que recibimos para elaborar un texto de un proyecto a publicar. Ahora que nuestro espectro de contenidos va del vanguardismo estético al espacio de gusto dudoso para fin de semana, tenemos una visión global de la capacidad de expresión escrita de los autores. Y he ahí nuestras asombradas constataciones:
 
Los arquitectos escriben prolijo y envarados en las memorias de sus proyectos. Usan terminología gremial y dicen de forma complicada las cosas más sencillas. Los interioristas que se dedican a los espacios de vanguardia despachan sus proyectos con veinte líneas donde explican las relaciones con sus clientes y poco más. Los que se dedican al hogar con ganas de agradar a los clientes sin gusto te envían un albarán de venta redactado como si fuera una memoria. Y los del interiorismo rústico, directamente, no saben escribir o no se molestan... Ahí queda eso.




jueves, 22 de noviembre de 2012

La Casa de la Cascada y los Cascarrabias

Edgar J. Kaufmann –EJ para amigos y empleados- se cabreó visiblemente cuando comprobó, un domingo de setiembre de 1935, que Frank Lloyd Wright le estaba dando largas respecto a los planos de su casa de verano. Liliane, su lánguida e inteligente esposa, ya le había prevenido sobre la caradura del anciano arquitecto del sombrerito blanco. “En lo único que piensa ése es en sacarte dinero para el proyecto de la urbanización de Broacare City. Estás haciendo el primo, EJ”, comentario que proviniendo de su propia prima y mujer era doblemente doloroso.

El cliente y el arquitecto conversando antes de la batalla.

De forma que el adinerado comerciante de Pittsburg llamó a Wright a su escuela de Taliesin, donde se había refugiado para capear la crisis, y le anunció que se plantaba allí con su Buick Phaeton en dos horas para ver los primeros esbozos del encargo. En el tiempo que duró ese trayecto, la astuta gloria de la arquitectura norteamericana sacó su caja de lápices de colores y esbozó las tres primeras plantas de la residencia veraniega de los Kaufmann. Recordaba perfectamente la inspección del terreno que habían realizado juntos un año antes y la decisión de emplazar el chalet frente a una cascada del río Bear Run. Un emplazamiento idílico en pleno bosque y una ocurrencia interesante que no dejaba de rondar en sus pensamientos.  Cuando llegó el cliente con cara de pocos amigos, el viejo Wright le invitó a compartir un almuerzo, antes de hablar de negocios, mientras juraba en voz baja a sus ayudantes, Tafel y Mosher, que les patearía el culo si no le dibujaban el resto de planos mientras duraba el refrigerio.

La espléndida Fallingwater House en otoño

Tras los cafés, con una copa de bourbon en la mano, los dos hombres se dirigieron al estudio donde los planos de la casa del bosque de Bear Run les estaban esperando.

“Pero, ¿cómo? ¿Encima de la cascada? ¿No habíamos quedado que se trataba de disfrutar de las vistas del agua?” preguntó mosqueado Kauffmann. “EJ, yo quiero que viváis en la cascada, no que os limitéis a mirarla. Quiero que el agua forma parte de vuestras vidas”, contestó Wright muy ufano mientras alzaba las cejas.

E.J. Kaufmann volvió a su residencia preocupado, rumiando cómo iba a presentarle el asunto a su mujer y, al mismo tiempo, sin quitarse de la cabeza las hipnóticas acuarelas que había visto en el estudio de arquitectura. “Una casa suspendida sobre el agua cuya música marcará el ritmo de sus habitaciones… Integrada en el paisaje, sin paredes que limiten las vistas, con mampostería de piedras extraídas de los alrededores… un balcón sobre el río… No sé. Tal vez.”

El proyecto extrañó al adinerado matrimonio pero, al mismo tiempo, comprendió que se trataba de una obra revolucionaria que dejaría boquiabierta a la alta sociedad de Pittsburg, la misma que no les permitía ingresar en el selecto Club Duquesne, por su origen judío. Se iban a enterar esos snobs trasnochados de lo que eran capaces ellos, que habían viajado por toda Europa, habían traído la moda de París y poseían los mejores almacenes comerciales de la ciudad.
 
La Casa de la Cascada es uno de los monumentos más visitados de Estados Unidos
 
Durante los siguientes cuatro años, el proyecto de La Casa de la Cascada se convirtió en un tira y afloja de provisiones de fondos, detalles constructivos, cálculos estructurales revisados y discusiones interminables entre los dos airados caballeros: el arquitecto de fama mundial arrebatado por la oportunidad de crear un edifico realmente orgánico, incrustado en la naturaleza; y el comerciante millonario que no se fiaba un pelo del viejo y sus teorías. Por fortuna para la posteridad, Kaufmann no hizo caso a su arquitecto y colocó mucho más acero en los soportes del que aquél había solicitado en sus cálculos.

Muchos años después, cuando la casa ya se había convertido en emblema de la sofisticada arquitectura racionalista de los treinta, cuando la dulce Liliane Kaufmann había sido encontrada muerta en sus aposentos, cuando Hitchcock la había intentado alquilar sin éxito para rodar Con la muerte en los talones, Edgar Kaufmann Jr. decidió donarla a la Wetern Pennsylvania Conservancy. Desde 1964, la Casa de la Cascada, hoy considerada monumento nacional, ha recibido más de cuatro millones de visitas.

Edgar Kaufmann Jr., que cursó estudios de arquitectura en Taliesin, siempre se jactó de haber presentado a su padre al irascible Frank Lloyd Wright.
 
 

martes, 13 de noviembre de 2012

La Cultura de la Casa se pone cachas

El Col·legi de Decoradors de Girona me invita a presentar mi libro  (“Cada casa es un mundo”, Why Worry, 2011) en el marco de la Fira de Girona y dentro de las conferencias del ciclo GInteriors. Una excelente ocasión para tomar el pulso a una ciudad que se toma el diseño de interiores muy en serio, con un colectivo de profesionales, a cuyo frente está Teresa Casas, francamente inquieto. En vez de reproducir la presentación de mi libro, publico el texto que apareció, con este motivo, en la revista de tendencias Neo2.

 
Rossend Cortés, Marcel Benedito y Teresa Casas en el coloquio de GInteriors, en la Feria de Girona, el 30 de octubre.

“El diseño es un lenguaje. De acuerdo. Pero ¿cómo es que lo habla tan poca gente? Este país tiene una renta de creatividad per cápita muy superior a la de muchos otros y por eso produce tan buenos profesionales del diseño. De hecho, aparte de sol y playas, lo único que podemos exportar a largo plazo es cultura, envasada en forma de gastronomía de vanguardia, de arte o de diseño en sus variadas especies. Es lo mejor que podemos ofrecer al resto del planeta. Y no está mal. Entonces, ¿por qué hay que partir de cero cada vez que explicas a nivel divulgativo un aspecto de nuestro diseño?


Después de trabajar unos meses en mi libro sobre arquitectura de interiores, me doy cuenta de que gran parte del esfuerzo lo he dedicado a explicar que no hay más remedio que ser apasionado e intransigente con este tema. Defiendo el diseño actual y el talento reconocido internacionalmente de nuestros profesionales, contra el desprecio ignorante que encubre el rechazo a la supuesta frialdad del diseño. Arremeto contra el mal gusto y sus coartadas para llegar exhausto a lo que tendría que haber sido el punto de partida del libro: el diseño de interiores español es excelente y hay que degustarlo como ejemplo para el resto del mundo.

Para alcanzar este punto hay que desbrozar un camino extrañamente repleto de maleza. Porque en interiorismo doméstico “todo” no vale y lo que nos venden como recursos de mestizaje, eclecticismo, o mix de estilos, no es más que una coartada para abrazarse al “horror vacui” que caracteriza a un país cuya generación de mayores pasó hambre de verdad. Un país que se creía rico pero que, mentalmente, sigue siendo pobre. Y la pobreza, como ya sabemos, se amortigua con el analgésico de la acumulación. Un país que pretende disfrutar de la última tecnología reposando sobre una alfombra de imitación persa tejida en fibra artificial.
 
 
Aspecto del espacio del Colegio de Decoradores de Girona en La Fira de octubre

Las revistas de decoración como reflejo de la realidad cotidiana muestran esta triste paradoja. La ausencia de una mínima cultura de la casa impide encontrar interiores personales, atractivos, modernos, vividos, frescos. En su lugar hay que escoger entre espantos repletos de cachivaches o espacios desnudos que muestran una visión integrista del habitat de vanguardia. Cultura de la casa, en este sentido, es un concepto que supone asumir una serie de valores como algo normal, consustancial a nuestra forma de entender el entorno, sin imposturas, ni esfuerzos. Una actitud ante los espacios domésticos que da por sentado que serán funcionales, limpios, modernos y ordenados, y a partir de ahí, tan personales como nos apetezca. Porque los espacios deben hablar el lenguaje de las personas que los habitan. Fomentar la cultura de la casa, ayudarla a muscular en el gimnasio de las publicaciones, es mejorar una situación de ignorancia claramente anómala.”

 

miércoles, 31 de octubre de 2012

El filósofo que tropezó con el diseño y se hizo pupa

José Antonio Marina, filósofo y divulgador, brillante ensayista y autor de varios libros de ensayo de los que se entienden, mente preclara donde las haya, capaz de relacionar empirismo con física cuántica y revolución social con charcutería, y salir airoso... ¡ay! ha tropezado con el diseño y se ha hecho un pequeño chichón. ¿Qué tendrá el diseño que todos los pensadores se la pegan con él y acaban lastimados? Es que van como locos y no miran por dónde andan, con lo cual se acaban dando un barrigazo en las esquinas. Con lo sencillo que es. Con la cantidad de gente que vive del diseño y de chavales que estudian diseño, y de escuelas de diseño. Y va el hombre, y demuestra que conoce los arcanos del origen de la vida pero no se ha enterado de qué va esto.


Futura sede del Dissney Hub Barcelona, el "Museo de lo Bello"
 
Secuencia de los acontecimientos: Cuál no sería mi alborozo cuando descubro que en el suplemento ES de La Vanguardia de la semana pasada, mi admirado Marina nos regala una página apropiadamente titulada "El Diseño". Y empieza a calentar motores haciendo un recorrido etimológico por el término que es como el envoltorio de un fantástico regalo de aniversario, con sus lacitos retóricos y sus papel erudito. Y de repente, plaf, nos suelta lo que considera que define el término ("apreciada voluntad de estilo"), se da un morrón doloroso y luego se levanta y vuelve a tropezar explicando que el objetivo del diseño es "determinar las prioridades formales" y que es "la belleza que acompaña a la eficiencia". Diagnóstico: fractura de clavícula filosófica con pronóstico reservado. Mucha pupa.
 
 

Escuela de "Artes formales, lujo y estilo guai"
 
Reproduzco el artículo entero porque: 1. Da gusto leerlo como todos los de este señor. 2. Los preliminares amatorios son muy buenos. 3. Al final exclamaremos todos juntos: Ooooooh, qué pena. No ha entendido nada.  Recogeremos los trastos, llamaremos a la ambulancia y nos resignaremos a seguir haciendo trabajo pedagógico de algo tan sencillo, que debe ser muy complicado. Por que si no...
 
 

El Diseño
Los italianos inventaron la palabra disegno en la Florencia del Quattrocento. Derivada de designare, dirigirse con un signo hacia algo, se empleó para nombrar los planos que debían servir para construir un edificio, el proyecto arquitectónico. Pronto los tratadistas italianos distinguieron entre diseño interno y externo, es decir, entre la idea que hay en la mente del diseñador, y el modo como la representa. El francés, amante de la precisión, separó ambos aspectos. Llamó al primero dessein (deseo, meta, propósito) y al segundo dessin (dibujo). El castellano hizo algo parecido pero con menos nitidez. Distinguió entre designio (propósito) y diseño (resultado). En castellano y en catalán dibujo o dibuix tienen otra procedencia. Derivan probablemente de deboissier, labrar en madera.
En el siglo XVIII irrumpió con gran fuerza un poderoso competidor del término diseño: la palabra proyecto. En francés significaba deseos vagos, pero fue importada por la sociedad ingñesa para designar la actitud progresista hacia el futuro. La Ilustración es una continua glorificación de los proyectos sociales, políticos y culturales. Rousseau escribe sus proyectos de constitución, y Kant su Proyecto filosófico para una paz perpetua. Los idealistas y existencialistas instauran el proyecto como lo más peculiar de la naturaleza humana: el esfuerzo infinito para realizarse a sí mismo y ser libre. Al final, ha llegado a ser la imagen paradigmática del hombre moderno al que podemos definir como el ser que emprende. Mientras que en las sociedades tradicionales el presente se vuelve hacia el pasado, las sociedades creadoras viven dispuestas a inventar el futuro.
El éxito de la palabra proyecto arrinconó a diseño, obligándole a especializarse, un mecanismo muy frecuente en las lenguas. La palabra pasión designaba todos los sentimientos, pero ahora solo se refiere a los arrebatados. Respecto al diseño, los hablantes prefirieron usar la palabra para prestigiar la forma frente al contenido. Dos objetos igualmente útiles pueden tener diseños de diferente calidad. Cuando decimos de algo "es de diseño" encomiamos una apreciada voluntad de estilo. Nada vulgar puede ser de diseño. La historia de la palabra nos ha llevado desde el dibujo hasta un secular debate entre forma y contenido. Se define el objetivo del diseño industrial como "determinar las prioridades formales de los objetos producidos industrialmente".
Llegamos a otra relación interesante: forma y función. En su origen, la belleza era el esplendor de la función eficaz. La carrera de un felino, la agilidad de un bailarín, la simplicidad de una ecuación son ejemplos de la austeridad maravillosa de la forma. Pero el lujo, en general, es la proliferación de la forma sobre el contenido. La forma inútil. Los estilos barrocos son un buen ejemplo. En un edificio la fachada debe ser la expresión de la distribución habitable. En los edificios de diseño, la fachada determina el resto de la construcción. Defiendo el buen diseño, como he defendido en estas páginas el buen estilo. Es la belleza que acompaña a la eficiencia.
 
José Antonio Marina, Es/La Vanguardia, 27,10,2012

miércoles, 24 de octubre de 2012

Interioristas ¿Cómo os está afectando la crisis?


Preguntamos a siete reconocidos interioristas por las consecuencias de la crisis económica en sus estudios y la forma en que se enfrentan a las dificultades derivadas. Las siguientes respuestas son fragmentos de entrevistas realizadas en la revista Proyecto Contract. 

Catherine Grenier (Arquitecta de origen francés, afincada en España, dedicada al interiorismo).
"De momento, no. Tenemos muchísimo trabajo. Hay veces que a lo mejor te piden rebajar un poco los honorarios, pero en eso hay que tener mucho cuidado, porque hay gente que se aprovecha y no es bueno aceptar, para no rebajar la imagen de la profesión. Por ahí hay mucha gente que por trabajar está rebajando mucho y eso es malo porque los proyectos necesitan un tiempo de dedicación, y hay que defender una forma de trabajar seria. También es malo porque en nuestra profesión hay mucho intrusismo y tiene difícil reconocimiento."

Mercè Borrell (Especialista en interiorismo para hostelería)
"La crisis económica está siendo muy dura. Lo más triste es la incapacidad, la impotencia, el no futuro, el no camino, que hacen que te sientas, en algunos  momentos, algo desvalido. Intento reinventarme,  salir fuera, buscar soluciones, buscar nuevos clientes, y sobre todo, aunque es muy difícil hoy en día, crear ilusión. Tenemos que evitar caer en un pozo colectivo. Intentar generar espacios de trabajo, compartir, comunicarnos, retroalimentarnos de nuestro entorno. Procuro reciclarme, actualizar mis conocimientos, estar al día en tendencias.  Está afectando muy seriamente a nuestra sociedad. Si analizamos, hace un tiempo, pre-móvil, la pregunta de tus allegados era, ¿cómo estás? Cuando llegó el móvil, la pregunta fue, ¿dónde estás?  Y ahora, la pregunta siempre es ¿cómo vas?"

José Manuel Fernández y Germán Álvarez, Cuarto Interior. (Jóvenes y emprendedores interioristas madrileños, de creciente presencia internacional)
"Estamos muy diversificados y damos un servicio muy amplio, lo que nos permite que ninguna de las ramas de negocio flojee. Además hasta ahora todos los proyectos han venido siempre de la mano de otros, por el boca a boca, por lo que no nos podemos quejar. La gente es más precavida. Los proyectos van saliendo adelante pero a un ritmo más lento. Los bancos ofrecen el dinero de una manera más cauta… Todo cuesta más."
 
James&Mau + Infiniski. (Dos sociedades con perfiles completamente independientes dedicadas a la arquitectura y la construcción industrializada)
"Tenemos problemas de impagos, la gente nos viene con la excusa de que sus clientes no le pagan. Pero seguimos teniendo un buen nivel de encargos. La experiencia en Sudamérica nos ha hecho reflexionar, ya que ni Chile ni Colombia han pasado por momentos tan buenos como ahora, y en cambio en España hace muchos años que no tenía una situación tan difícil, así que lo que estamos haciendo es proponer proyectos de allí a promotoras e inversionistas españoles que pueden interesar en ese mercado. Si se ve de esa perspectiva, una crisis más que un problema puede ser un nicho de oportunidades. Nuestra actitud es la de que no queremos que la crisis nos afecte, así que si es necesario tener que crear proyectos, los creamos. Vamos a donde sea. Una de las maneras que tenemos de crear proyectos, es ayudar a empresas españolas a encontrar oportunidades en Chile y Colombia. Buscamos terrenos, oportunidades, hacemos planes de viabilidad de proyectos, entramos incluso en temas financieros con la ayuda de consultores…"


Marcos Samaniego (Interiorista gallego de gran prestigio)
"La crisis es una vuelta a empezar. En muchos casos desde el signo negativo en cuanto a euros, pero desde la experiencia de haberse equivocado y ser conscientes de ello. Para poder cambiar, hay que entender la realidad, si es posible anticiparse, adaptarse, y aportar lo que seamos capaces. Creo que con esta actitud se pueden superar muchos problemas."


Jesús San Vicente / Equipo 01(Arquitecto multifuncional con experiencia en interiores)

"En la época de la opulencia económica hemos asistido al triste espectáculo de que muchos arquitectos o diseñadores parecían empeñados más en buscar problemas que en encontrar soluciones. Son un producto perverso que combina los delirios de políticos corruptos con la vanidad de sus autores, y creo que han hecho mucho daño a nuestra profesión. Las arquitecturas y el diseño de interiores (también ha pasado con la moda y ese barroquismo horrible que se ha impuesto en los accesorios) que han abusado de esos vocabularios o códigos estilísticos complicados, van a dejar paso a la “naturalidad”. Esa manera de hacer que parezca que los edificios siempre hubieran estado allí, de forma tranquila, en armonía con el paisaje, usando los materiales que uno tiene más a mano o que se relacionan de forma literal o poética con la memoria del lugar. La crisis va a barrer a muchos diseñadores que, en la búsqueda de la complicación formal, han sido muy mediáticos, pero que ahora juzgamos con una actitud más ética, porque todo lo que supone un gasto energético exagerado en la producción de un objeto, o en su puesta en uso, o en la cantidad de información para recibirlos, no van a ser aceptados."

Pedro Feduchi (Reputado arquitecto madrileño)
"Nos está afectando como a todo el mundo, aunque trabajo tenemos, no mucho, pero el suficiente para seguir adelante. Lo que ha cambiado es que en otros momentos yo era más inconsciente sobre mi futuro. No creo que tenga que dudar de que vaya a seguir teniendo el trabajo que tengo ahora, pero antes no pensaba en esto, y ahora sí lo hago. Me preocupa, porque llevamos ya cuatro años largos con una sequía bastante grande, en la que he tenido la suerte de tener trabajo, pero las expectativas no son muy grandes. Esta crisis está pasando factura a mucha gente, y las perspectivas de que cambie no son muy seguras. Tienes la sensación de que no puedes despistarte, y hay que estar controlando mucho, lo que a lo mejor también es bueno, porque en los años pasados ha habido mucho abuso."

viernes, 19 de octubre de 2012

El diseño también comporta arremangarse

El miércoles se presentó en sociedad la nueva colección de mobiliario, tapizados y luz Original de Joan Lao. Detrás de estos muebles con la solera de muchos años de trabajo de su diseñador, una empresa familiar de Vinarós, ST Muebles, cuyos directores, Tomás y José Maª Barrachina la presentaron ilusionados por un proyecto con el que pueden plantearse la necesaria conquista de los mercados exteriores (el Mercado, en pocas palabras).

Sudando la gota gorda en la sesión fotográfica del catálogo Original de Joan Lao.

He tenido la suerte de participar activamente en la realización del catálogo de Original y experimentar en mis propias carnes las dificultades, dudas, controversias, alegrías y estrecheces a los que se enfrenta una industria vapuleada por la crisis y sin más ayuda que la fe de sus propietarios en el diseño, entendido en un sentido amplio (colección, marketing, comunicación, venta y servicio). Joan Lao se empecinaba, contra la impaciencia de todos, en realizar un catálogo diferente a todos los demás, donde la excelencia que se aprecia en sus tapas de madera chapada y grabada al láser, fuera la tarjeta de presentación de una colección de rango internacional. Cuando lo he tenido en las manos, he entendido  perfectamente la tozudez del diseñador. Sólo lo mejor puede competir por ahí fuera con armas adecuadas. El texto que sigue, firmado por mi, forma parte del concepto que pretende transmitir esta colección y es un homenaje personal a la labor, entregada y a veces exagerada, del diseño español.

Tapas de madera para un catálogo que pretende transmitir valores
 
En la geometría contundente y rigurosa de una silla, en el tacto matizado de una madera o una piedra natural, late un concepto sobre cómo debe ser nuestro entorno. Esta colección de muebles y luminarias diseñada por Joan Lao construye con sus formas arquitectónicas, su aliento artesanal y la calidad de materiales y acabados, un determinado estilo de vida que busca nuevos valores en la espiritualidad, que camina serena entre el sosiego y las emociones.
La naturaleza tiene sus propias reglas constructivas. Organiza el entorno, edifica impresionantes topografías, excava sótanos, simas y pozos, eleva montañas como edificios orgullosos, construye ríos y playas, desfiladeros y colinas, desiertos y plazas. La arquitectura de un bosque es tan prodigiosa que cuesta entenderla desde su interior y hay que elevarse para comprender el sentido, siempre cabal, siempre funcional, de sus elementos.

Presentación en el estudio Joan Lao de la colección Original

La historia de la cultura occidental es la del hombre que se rebela contra la naturaleza e intenta dominarla con sus realizaciones, con formas geométricas racionales que desafían el capricho y el azar aparente del entorno.
Por el contrario, las culturas orientales, y en concreto la nipona, mucho más apegadas a la dimensión espiritual, parten de un respeto profundo por lo natural y buscan imitar con humildad el sonido de un riachuelo, el desgaste milenario de unas piedras. "El elogio de la sombra" es un manifiesto sobre la estética japonesa de Junichiro Tanizaki, escrito en 1933. En él se argumenta que en Occidente la belleza siempre ha estado ligada a la luz, a lo brillante y a lo blanco, y que lo oscuro, lo opaco y lo negro siempre ha tenido una connotación negativa. Sin embargo, argumenta, en Japón la sombra no tiene ese significado negativo y es considerada como parte de la belleza.

José Maria Barrachina, fabricante, y Joan Lao, diseñador, presentando la nueva colección Original de Joan Lao.

Luces y sombras, geometría y azar, brillo y matiz… en esa dialéctica nos encontramos, una vez que el mundo ha empequeñecido y tenemos la fortuna de vivir en una época de culturas diversas pero sensibilidades compartidas. En ese cruce de caminos entre lo milenario y la tecnología confortable que hemos conseguido disfrutar, estamos instalados más o menos a gusto. Somos más conscientes que nunca de la necesidad de respetar el entorno por una pura cuestión de supervivencia, pero al mismo tiempo no queremos renunciar a los avances técnicos que, además, nos deberían devolver un mundo mejor, más equilibrado, más humano. Las circunstancias recientes también orientan a nuestra sociedad a volver la mirada a la espiritualidad y desconfiar del progreso descontrolado y el materialismo que conlleva. Todo ello conforma una nueva sensibilidad que el diseño del entorno, sin duda, debe recoger.
 
Lámparas de la colección Difusa de Original de Joan Lao
Los diseñadores, como Joan Lao, son las personas que conectan la filosofía vital con la lámpara de la mesita de noche. Son el nexo de unión entre lo cósmico y lo cotidiano, porque trabajan con materiales cercanos, pero también con conceptos que les inspiran y orientan. Son quienes piensan en cómo queremos vivir y convierten esas reflexiones en objetos tangibles que nos acompañan a lo largo de nuestra vida. La experiencia nos dice que cuanto más profundiza un diseñador en las razones que envuelven al ser humano, más sólidas son sus creaciones. Es sabido que Mies van der Rohe no daba un edificio por acabado hasta que no estaba satisfecho con el aspecto de las manillas de las puertas.

 

domingo, 14 de octubre de 2012

What a feeling... el loft era un truco

¿Alguien ha reparado en que los personajes de las películas que transcurren en la actualidad suelen vivir en un loft amplio, abigarrado y relleno de personalidad? No sabemos cómo se las apañan pero los protas siempre nos muestran sus aventuras y desventuras en espacios diáfanos, con altos ventanales, vistas urbanas asombrosas, paredes desconchadas y muchos elementos decorativos que nos hablan del carácter de sus propietarios, amantes de la acumulación. Invariablemente estos lofts se han equipado con muebles variopintos, muchos de los cuales parecen haber sido descuidados del pisito de la abuela mientras ésta se hacía un poleo, o cuanto menos del contenedor de abajo.


El loft de Alex en Flashdance nos abrió los ojos a un mundo desconocido


Tal vez el precedente más ilustre sea el apartamento de la hermosa protagonista de Flashdance cuya insultante amplitud le permitía marcarse unos pasos de baile entre remache y remache de acero. Estamos en los años 80, edad de oro del loft, cuando descubrimos que la bella Alex con sus calentadores nos abre su apartamento a un mundo de posibilidades decorativas al ritmo edulcorado del "What a feeling" de Irene Cara. Comprendemos con la boca abierta que aquel interior es el Interior que habíamos soñado sin saberlo y que nada volverá a ser lo mismo en cuestión de vivienda urbana. Algunos privilegiados toman buena nota y se apañan un agujero industrial en Poble Nou o Lavapiés antes de que los Ayuntamientos llamen al orden y pongan impedimentos al tema. Siempre tan seriecitos los munícipes después de ver como sus predecesores se pasaban las ciudades por el forro de la gargamallera.



El loft de "The vow", un compendio de las tramposas virtudes de estos espacios

Total, que, a pesar de todo, seguimos viendo película tras película donde los lofts roban planos a sus personajes de tan monos e hipertrofiados de decoración que lucen. Ayer, viendo una película más bien malilla del español Rodrigo Cortés (Buried) llamada Luces Rojas, observo que el apartamento del joven Cillyan Murphy también es un loft. Una fuerza maligna lo pone patas arriba lo que demuestra que al demonio le importa poco la decoración (como ya sospechábamos) y solo se siente a gusto en el infausto edificio Dakota, donde puso una semilla en Mia Farrow y unos años más tarde se cargó a John Lennon.




A las fuerzas del mal no les gusta el loft de Luces Rojas, ni la decoración en general... 

No divaguemos... La historia del "Set Decoration" actual está repleta de lofts hasta extremos inauditos. Y yo me pregunto con un poco de mala uva. ¿No será que a los diseñadores de producción les va de narices el espacio diáfano porque allí dentro pueden plantar toda la parafernalia técnica con total comodidad? ¿No será que el gusto por los lofts no es más que un tema de comodidad productiva para la industria del cine que las pasa magras para plantear una escena bien iluminada en un pisito de la calle Valencia? A ver si tanto gusto por derrumbar tabiques y compartir vistas va a ser un reflejo de las  cuestiones técnicas del mundo del cine... y aquí estamos babeando por el loft de nuestros sueños sin caer en la cuenta de que lo que de verdad nos va es un refugio bien cerrado y sin corrientes de aire, con sus puertas y sus pestillos. Desde que he caído en la cuenta de esta teoría me siento un poco "Maniac"...




jueves, 11 de octubre de 2012

César Ruiz-Larrea: la belleza es el primer objetivo de la arquitectura

Arquitecto reconocido internacionalmente y hombre renacentista en el mejor sentido de la palabra, César Ruiz-Larrea plantea en esta entrevista los retos a los que se enfrenta la arquitectura y el diseño.


 
Frente al fracaso relativo de las propuestas puramente estéticas, la arquitectura de su estudio propone un nuevo paradigma. ¿Nos lo puede explicar?
En primer lugar, no podemos afirmar que ha sido un fracaso por razones estéticas. La belleza sigue siendo el primer objetivo de la arquitectura. El problema ha sido confundir objetos banales, decorativos, exagerados, descontextualizados, innecesarios, etc, con respuestas arquitectónicas hermosas. En mi estudio lo que intentamos es reconducir los problemas de la arquitectura ‒en la medida de nuestras pequeñas posibilidades‒ para solucionar los auténticos problemas que acosan desde hace años a la sociedad, y eso tiene más que ver con asuntos medioambientales, eficiencias energéticas, reciclado de nuestros materiales, gestión de residuos, gestión del agua, renovables, etc. Pero no tenemos que olvidar que estas nuevas funciones a resolver deben encaminarse a lograr arquitecturas de la máxima belleza posible.
 
¿Qué carácter tienen los retos que plantea nuestra época a la arquitectura?
Son retos de una escala global nunca conocida hasta ahora. Y eso tiene como siempre dos caras, como garantizar las irrenunciables características locales de toda índole, junto a las grandes ventajas que la globalidad nos está aportando. Es un problema de escala, valor que siempre está en el corazón de nuestra esencia como arquitectos.
 
Edificio de oficinias bioclimáticas en Valencia, obra de Ruiz-Larrea Asociados
 
Explíquenos su amplia visión del enfoque sostenible y su repercusión social.
Tiene que ver con lo anteriormente descrito. Hay que establecer unas nuevas reglas de juego que superen las insostenibles disfunciones sociales existentes hoy en el mundo, haciéndolas compatibles con nuestro desarrollo, como una especie más encardinada con el medio físico en el que se realiza nuestra vida como seres humanos en nuestro planeta.
 
Urbanismo, arquitectura residencial, oficinas, edificios cívicos. Es obvio que no cree en la especialización…
Son todo cuestiones de un mismo problema. Ese compromiso global tiene que entender que el mundo no puede seguir funcionando en comportamientos, podríamos decir, tipológicamente estancos. El conocimiento y el proyecto se tienen que mirar desde una transversalidad más holística, con la complejidad de los nuevos problemas a resolver.
 
 
Centro Nacional de Energías Renovables, un recinete proyecto de este estudio
 
La vocación por la innovación obliga a un proceso de investigación continuo. ¿Cómo se puede asumir?
En el estudio lo llevamos a cabo con la constante colaboración con las empresas y suscribiendo protocolos de investigación y cooperación con las instituciones mediante programas de investigación, proyectos I+D+I, etc. La investigación y desarrollo en patentes con la empresa privada nos ayuda económicamente a mantener esta pata dentro del estudio. Así, un equipo generalmente de becarios interesados en desarrollar estos conocimientos, nos permite a ambos mantener esta actividad que se complementa con la profesional y la docente.
 
La energía, según asegura, es una herramienta de proyecto, ¿Nos puede ampliar esta idea?
La Energía aparece como un nuevo instrumento clave para investigar en los nuevos caminos que las soluciones arquitectónicas exigen. En el futuro veremos arquitecturas que interactuarán con el entorno a través del desarrollo de nuevos materiales y nuevas tecnologías. Éstos harán edificios, no sólo consumidores de energía y productores de residuos, sino capaces de mejorar y actuar con las condiciones del entorno, generando las condiciones óptimas de habitabilidad y producir la energía que consumen, como eliminar residuos, digerir CO2, equilibrar temperaturas humedad, etc. Tenemos la tecnología para reproducir los mecanismos de funcionamiento de otros elementos de la naturaleza que actúan en esta dirección para lograr el equilibrio funcional y medioambiental con su entorno.

Vivienda proyectada por el estudio Ruiz-Larrea Asociados
 
¿Cómo valora la situación de la arquitectura y los arquitectos en nuestro país?
Creo que tenemos uno de los mejores conjuntos de arquitectos del panorama actual. La formación en general es excelente, y eso lo veo cuando competimos en el exterior. Un conocimiento y formación proyectual excelente ‒si bien en los últimos años estoy percibiendo un notable descenso de estos niveles‒. Desgraciadamente el desarrollo industrial y empresarial de este país no está al mismo nivel. Como todos sabemos, el sector actualmente está muerto y eso obliga los jóvenes con una formación extraordinaria a tener que ir fuera (esto lo pagaremos tarde o temprano). Esta brutal crisis va a reordenar todo el sector y espero no volver a reproducir los errores que han concluido a la situación actual del mismo.
 
¿Cuáles son sus fuentes de inspiración ajenas a la profesión?
Soy un constante observador de la realidad. Viajo mucho y procuro ver, no mirar. Evidentemente, esto obliga a estar siempre con una gran curiosidad permanente. Estudio constantemente. Me interesa mucho la ciencia y la antropología y siempre en mi arquitectura he buscado la esencia de las cosas y las que explican un lugar. Cada vez concibo menos esas arquitecturas autistas y ensimismadas, totalmente objetuales y ajenas al lugar al que deben servir.
 
 
En 1997 los arquitectos César Ruiz-Larrea y Antonio Gómez se asocian y crean el estudio Ruiz-Larrea &Asociados que actualmente cuenta con un equipo de más de veinticinco colaboradores. En una década ha sido responsable de una amplia gama de proyectos desde Planes urbanísticos, edificios cívicos y culturales, edificios de oficinas y residenciales, viviendas privadas y productos de diseño arquitectónica, obteniendo varios premios entre los cuales se puede mencionar: Primer Premio Internacional Arquitectura Bioclimática en Canarias, Concurso Internacional para el Centro Nacional de Energías Renovables en Navarra  2000, Concurso Internacional para la Sede de la Agencia Andaluza de la Energía en Sevilla 2006 y el Concurso Internacional de Innovación Arquitectónica del Programa Europeo MANUBUILD en Madrid 2007. En esta entrevista César Ruiz-Larrea nos explica su visión de la arquitectura en nuestro país así como la problemática de la construcción de viviendas. Estudio Ruiz-Larrea & Asociados. Lagasca 21, bajos derecha, Madrid. T. 914 352 678. (Entrevista cortesía de la revista Casa Viva).

martes, 9 de octubre de 2012

El Horror Vacui ataca de nuevo

¿Qué ocurre en el interior de una casa cuando apagamos las luces, damos dos vueltas a la llave y nos vamos? En alguna ocasión, he sentido la tentación de abrir la puerta de golpe para pillar a los muebles cambiados de sitio, fumando un pitillo de cháchara con las lámparas, junto al horno, pero he desistido por miedo a empeorar la sospechosa reputación que mantengo entre los vecinos. El enigma de la casa vacía se emparenta con la bonita cuestión filosófica que se pregunta si existe el mundo real fuera de nosotros mismos. Yo no lo tengo muy claro pero, por si acaso, procuro no atravesar los semáforos en rojo.


¿Qué hace una casa cuando no hay nadie vigilándola?

Quienes creemos que el diseño es una disciplina encaminada a mejorar la existencia de las personas, hemos de aceptar que una casa vacía se compone de una materia tan inerte como la del planeta Marte, puesto que todo está allí para nosotros. Si la vida se la proporcionamos sus ocupantes, podemos pensar que, cuando pillamos el ascensor, el apartamento se queda en estado de hibernación, más o menos como un ordenador. Si se trata de una vivienda inteligente tenemos la posibilidad de espiarla con las cámaras que envían imágenes a nuestro smartphone para ver qué pasa allí. Tal vez hemos programado que las persianas suban y bajen al tiempo que un chucho electrónico previene a los cacos pero, aparte de estos accidentes provocados, la casa inteligente no suele observar mayores dinámicas que las de su prima de toda la vida.
 
 
Los Sims precisan urgentemente el asesoramiento de un diseñador de interiores

Las viviendas vacías forman parte de nuestro imaginario cultural con manifestaciones fantásticas como la casa encantada, la casa del terror o la casita de chocolate; expresiones artísticas como la habitación de Van Gogh o el salón Mae West de Dalí; e incluso, más recientemente, en versión virtual como la casa de los Sims, bonita por fuera, espantosa por dentro. También podemos citar el Palacio de la Memoria, un anticuado recurso nemotécnico que permite recordar sucesos o frases. Para ello, utiliza el método de asociar imágenes con los muebles y objetos que pueblan una enorme vivienda construida en el interior de nuestra mente. El recorrido imaginario por la mansión y las paradas en determinados rincones nos permite recoger las claves del tema que debemos recordar.
 
 
El horror vacui del barroco llama a la puerta en tiempos de crisis

La casa moderna minimalista está aparentemente vacía porque nos reconforta las sensaciones espaciales, la luz sin obstáculos y la ilusión de amplitud en medio de la ciudad. La casa vacía es un lenitivo contra el stress actual porque nos proporciona paz. Por contra, el horror vacui es un sentimiento estético recurrente en diferentes periodos de la Historia (el Barroco, la época Victoriana, el Modernismo) y que representa una forma de entender el entorno abarrotado de trastos y ornamentos que hacían sentir a las personas más protegidas. Por fortuna, la arquitectura moderna nos ha vacunado contra esa especie de bulimia estética, pero nadie garantiza que la moda no vuelva con más ganas: de hecho, la decoración deriva peligrosamente hacia ahí desde hace unos años.
Existe un movimiento internacional de jóvenes antisistema que “okupa” eventualmente algunos inmuebles abandonados para protestar por la injusticia social que supone tal estado y, de paso, viven allí un tiempecito en plan cochinote. Nunca he entendido porque la reivindicación y la mugre más repelente se relacionan tan bien en estos espacios pero, en todo caso,  no deja de ser otra forma romántica de luchar contra el vacío. Cuesta imaginar el número cero. Me reconforta saber que la fascinación por el vacío, la nada, los espacios para vivir inhabitados, no es una manía mía sino una antigua obsesión que comparto con mucha gente que se viste por los pies.