Diseño de interiores: la Ventana de Marcel Benedito

Diseño de interiores: la Ventana de Marcel Benedito
Casa Sardinera de Ramón Esteve. Foto: Mariella Apolonio

lunes, 3 de diciembre de 2012

Revistas de interiorismo dan liebre por gato

El mundo editorial no tiene más remedio que adaptarse a la crisis económica recortando con tijeras de podar lo que debería revisar con tijeritas de uñas. Se acabaron los tiempos en que enviábamos una camioneta a recorrer el país para recoger muebles y complementos porque quedaban más guais en aquella casa del Empordà que queríamos fotografiar. Se acabaron los equipos de seis personas, más modelo, para una producción. Se acabaron los gastos pagados que había que controlar para que no te colaran una mariscada los colaboradores que gustaban de ir a todo tren y quejarse de todo. Se acabó la fiesta y no hay más remedio que trabajar, intentando dar liebre por gato para sobrevivir.


Esta introducción es para explicar que, desde mi taller de contenidos, hemos asumido dos revistas más que se suman a las dos de la casa que aparecen en la columna de la derecha. Doscientas páginas arriba o abajo que hay que llenar con suficiente dignidad como para que el mes que viene te vuelvan a comprar el pliego. Dicen que el papel está en crisis pero no es cierto. Lo que está en crisis es la calidad de los contenidos informativos, mucho más caros que el papel y que cualquier otro medio de difusión informativa. La información buena es cara porque cuesta muchas horas de conseguir y elaborar convenientemente. Creer que la información gratuita pueded ser buena es una ingenuidad. El noventa por ciento es basura.



Total, que lo dicho. Esta pequeña editorial subsidiaria que dirijo ahora va a gestionar cuatro revistas con mucha ilusión y muy pocas personas. Un equipo compacto; eufemismo que significa que estamos en cuadro y debemos dinero hasta al del estanco. No nos haremos más ricos con esta experiencia, seguramente; pero sí, más sabios. Y vaya por delante una bonita reflexión sobre el mundo del interiorismo que dejamos abierta parta que cada cual piense lo que quiera.
 
 
 
Nuestra fuentes de información son variadas: arquitectos, interioristas, estudios... Y curiosamente hemos obervado una relación directamente proporcional entre las profesiones y la información que recibimos para elaborar un texto de un proyecto a publicar. Ahora que nuestro espectro de contenidos va del vanguardismo estético al espacio de gusto dudoso para fin de semana, tenemos una visión global de la capacidad de expresión escrita de los autores. Y he ahí nuestras asombradas constataciones:
 
Los arquitectos escriben prolijo y envarados en las memorias de sus proyectos. Usan terminología gremial y dicen de forma complicada las cosas más sencillas. Los interioristas que se dedican a los espacios de vanguardia despachan sus proyectos con veinte líneas donde explican las relaciones con sus clientes y poco más. Los que se dedican al hogar con ganas de agradar a los clientes sin gusto te envían un albarán de venta redactado como si fuera una memoria. Y los del interiorismo rústico, directamente, no saben escribir o no se molestan... Ahí queda eso.




4 comentarios:

  1. Enhorabuena, por la pasión y las nuevas iniciativas editoriales en las que te enbarcas en este tiempo de cambios turbulentos....Lleno de nuevas oportunidades para cambiar la visión de las cosas!!!!
    Si necesitas a alguien nuevo en tu equipo de escritores, con una visión que combina todas las trayectorias profesionales que dejas sobre la mesa al final de tu artículo....No dejes de decirmelo!!!!
    Un cordial saludo

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  2. Muchas gracias, Imma. Lo tendré presente. Un abrazo

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  3. Molts ànims i paciència !!! molt bones les "constataciones " que fas .
    Tots plegats ens em de replantejar moltes coses i adaptar-nos als moments.
    Salutacions

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