Diseño de interiores: la Ventana de Marcel Benedito

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Casa Sardinera de Ramón Esteve. Foto: Mariella Apolonio

lunes, 11 de abril de 2016

La casa, fuente de felicidad: el consejo que olvidan los expertos

Hay un profesor universitario norteamericano israelí, Tal Ben-Shahar, que imparte con éxito charlas por todo el mundo explicando cuáles son los tips que debemos observar para ser más felices y disfrutar de la salud física y mental que este estado de ánimo comporta a las personas y a las sociedades.
Entre los consejos que apunta el tal Tal encontramos cosas obvias, cosas interesantes y algún detalle sorprendente. Es obvio que hacer ejercicio todos los días, alimentarse correctamente y ser amable con los demás ayuda a forjar un temperamento Feliciano.


Fotografías de TR House, proyecto de PMMT Arquitectes, premio Technal, fotos Pedro Pegenaute cortesía Technal.

Es interesante saber que también ayuda el hecho de ser asertivo, gastar el dinero en experiencias y no en cosas y enfrentarse a los retos de cara. Lo que resulta más sorprendente de estos trece consejos que nos brinda el autor es el que se refiere al calzado cómodo como una de las recetas para alcanzar este grado de satisfacción interior al que todos tenemos derecho, una vez cubiertas las necesidades básicas. Unos zapatos que aprietan, desde luego, no son un buen principio para acometer el día con el objetivo puesto en ser dichoso.
Me resulta levemente inquietante que todo un experto en el tema felicidad baje la vista hasta las simas ideológicas de los pies para encontrar el enemigo a combatir. ¿Tendrá algún interés en beneficiar al lobby de los zapateros si es que existe este lobby en el aparatoso sistema político americano? ¿Será producto de una mala experiencia con un juanete?



Nuestro querido amigo, el conferenciante exitoso, ha olvidado incluir en sus trece consejos una fuente de felicidad imprescindible, inagotable e ineludible como es el hogar. Un hogar acogedor que no aprieta los pies, ni la espalda ni la mente. Un espacio para vivir solo o en compañía agradable, confortable y luminoso donde nos sentimos nosotros mismos mejor que en ningún otro sitio. De hecho esta descripción coincide con los objetivos de los primeros diseñadores del hogar moderno, el matrimonio Eames que hizo de su propia casa un ejemplo de armonía y buen gusto. Mira por donde, ya hemos encontrado un vínculo directo entre diseño y felicidad.


Cuando un interiorista habla con sus clientes para averiguar qué es lo que necesitan en su nueva residencia o en la reforma de la antigua, lo que hace es un análisis de los factores de felicidad ambiental que les va a proporcionar. En sus manos están los elementos que, sabiamente combinados, se convertirán en la escenografía de una película de amor con final feliz todos los días, por la noche, al apagar la luz.



La casa bien equipada y decorada incrementa nuestra felicidad; no tenemos la más mínima duda. Brindamos desinteresadamente el consejo catorce a los expertos porque, seguramente, les faltaba algo y no acababan de encontrarlo. 

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